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Las apariciones de Fátima. Los milagros de la Santísima Virgen

Vamos a dedicar una serie de artículos –en principio serán tres– a explicar lo que sucedió en Fátima (Portugal) durante 1917. Estamos quizá ante la aparición mariana más importante de los últimos siglos, y probablemente la gran señal del Cielo acerca de la Gran Apostasía que se cierne sobre la Iglesia, tal vez anunciando el fin del mundo. El tema da para mucho, y no queriendo hacer un solo artículo excesivamente largo –pero a su vez dando a conocer todo lo que rodea a esta cuestión tan importante– voy a hablar de las apariciones de Fátima a lo largo de tres artículos. En el primero –el que ustedes están leyendo– quiero dar una introducción general relatando los acontecimientos. Es relevante señalar que Dios se ha servido de la Santísima Virgen para comunicarse con su Pueblo (la Iglesia Católica) cuando –en su sapientísima e infinita Providencia– ha llegado el momento de darnos un mensaje importante y clave en el tiempo histórico que vivimos. Por ello decimos en las letanías del Rosario, «Arca de la Alianza», porque al igual que Dios revelaba a su Pueblo lo que este debía saber, por medio del Arca que le dio a través de Moisés– con la que selló la Antigua Alianza– Dios revela a su Pueblo de la Nueva Alianza (la Iglesia Católica) muchos mensajes importantes a través de la Santísima Virgen María, el Arca de la Nueva Alianza –a fin de que los hombres se salven–. En ese sentido, y más allá de los milagros que obró, la Virgen vino a dar un mensaje muy importante aquel año de 1917. Este mensaje fue escrito por uno de los tres videntes de Fátima, Lucía, y contiene tres partes, por lo que es también común hablar de los tres secretos de Fátima. Este último punto será analizado de manera más exhaustiva en los otros dos artículos, que en un futuro publicaremos.

El trece de mayo la Virgen María bajó de los Cielos a Cova de Iría (un terreno del pueblo de Fátima). Corría el año 1917, en Fátima, una pequeña localidad portuguesa con cierta presencia rural (como era habitual por ese entonces), ya se había aparecido la Virgen en Fátima, allá por 1758, así que el lugar gozaba ya de una cierta popularidad, especialmente entre los devotos de la Madre de Dios. Sin embargo, nadie podía prever lo que iba a suceder. Y es en ese Portugal de principios del siglo XX, un país secularizado y liberal –como todo Occidente ya por ese entonces– pero en el que todavía quedaba una cierta catolicidad en la sociedad, donde vivían Jacinta, Lucía y Francisco, tres pastorcillos de siete, diez y nueve años, respectivamente. Lucía era prima de Jacinta y Francisco, que eran hermanos. 

Lucía, Francisco y Jacinta de Fátima

En este contexto, estando los tres niños en esa zona de Fátima –Cova de Iría– aquel 13 de mayo vieron allí a una mujer resplandeciente, vestida de blanco, que llevaba un Rosario en sus manos. La mujer tenía un rostro triste, como si algo inquietante estuviera al acecho. Ellos le preguntaron de dónde era, a lo que la Virgen respondió «del Cielo», y les instruyó acerca de lo que debían hacer para llegar allí, insistiendo en el rezo del Santo Rosario. Por último les señaló que debían volver el 13 de cada mes, a esa misma hora y en el mismo lugar, donde Ella les iría revelando más cosas acerca de su identidad y su mensaje para los hombres.

Los niños empezaron a cambiar en su día a día, a medida que la Virgen se les aparecía cada mes, más se daban a la vida de piedad y mortificación. Pronto se empezó a hacer eco por todo Portugal la noticia de que la Virgen María se le aparecía a tres pastorcillos en Fátima. La gente le pedía a los niños por la curación de tal enfermo, por la conversión de tal pecador, y se empezaron a obrar milagros en ese sentido, atendiendo la Virgen a las peticiones de los niños. También les reveló que ellos irían al Cielo, aunque «Francisco tenía que rezar todavía muchos Rosarios» para ello, y que «a Jacinta y a Francisco se los llevaría muy pronto allí», pero que Dios quería servirse de Lucía durante algún tiempo más, por lo que ella viviría «algún tiempo más» que sus dos primos. Efectivamente, en 1919 falleció Francisco, y un año después lo haría Jacinta. Oficialmente Lucía fallecería en 2005, aunque creemos que este «algún tiempo más» no hacía referencia a todos esos años, y que murió antes, pero esto será explicado con mayor detalle en el tercer artículo.

La Virgen hacía asimismo constantes llamamientos para que los hombres se convirtieran de su situación de impiedad y de pecado, e hicieran penitencia y oración. Dos eran los remedios que la Santísima Virgen daba al mundo, la devoción a su Inmaculado Corazón y el rezo del Santo Rosario. Es certeza teológica que, tristemente, el número de almas que se condena por sus maldades, es muy grande, la mayor parte de la humanidad de hecho pasará la eternidad en el Infierno. Sin embargo, en 1917, el mundo era ya especialmente anticristiano, y la humanidad, en tierras que otrora fueron de Dios, se había tornado extremadamente ofensiva para el Creador, que se veía desterrado de la legislación, de la sociedad y de la vida pública, los errores y herejías del Syllabus dominaban las constituciones liberales a escala mundial, con todas las consecuencias de descristianización y condenación de millones de almas fruto de dicho proceso. En su encíclica Quas Primas, el Papa Pío XI enseñó lo siguiente ocho años después de las apariciones de Fátima: «En el juicio final, Jesucristo acusará a quienes lo expulsaron de la vida pública y, en razón de semejante ultraje, aplicará la más terrible venganza». La Santísima Virgen advirtió a los niños acerca de los hombres: «¡No ofendan más a Nuestro Señor que ya está muy ofendido! [si el pueblo se enmienda, se acaba la guerra, y sino, se acaba el mundo]». 

El 13 de julio la Virgen reveló finalmente su mensaje, la primera parte era la visión del Infierno a los tres niños, fue tan terrible que si no hubiera durado tan sólo unos instantes y no estuvieran protegidos por la Virgen, «habrían muerto de terror y de miedo» en palabras de Lucía. La Virgen les dijo a los niños «habéis visto el Infierno, donde van las almas de los pobres pecadores, para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón, si hacen lo que yo os digo, se salvarán muchas almas». La propia Jacinta quedó tan impactada que diría al respecto: «sufro mucho; pero ofrezco todo por la conversión de los pecadores... ¡Qué pena tengo de ellos! ¡Si yo pudiera mostrarles el Infierno!»

La segunda parte era el anuncio del final cercano de la Gran Guerra que estaba en curso, pero del comienzo de otra peor en el reinado de Pío XI si los hombres no enmendaban sus pecados. También dijo que más adelante la Virgen vendría a pedir la comunión reparadora de los primeros sábados de mes y la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, que podría evitar la nueva guerra y convertir a Rusia. El 13 de junio de 1929 fue la fecha en la que la Virgen le dijo a Lucía, cuando esta era ya monja en el convento de Tuy (España), que había llegado el momento en el que el Papa, en unión con todos los obispos del mundo, debía hacer la Consagración de Rusia, sin embargo, esta fue hecha tarde, en 1942, y no en perfecto cumplimiento con lo que la Virgen había pedido. Rusia ya había esparcido sus errores por el mundo y la Segunda Guerra Mundial había comenzado. 

La tercera parte es la más importante de todas, y por indicación de la Virgen, Lucía la mantuvo en secreto. Era menester de la Providencia que esa tercera parte fuera revelada en 1960 o cuando Lucía muriera, lo que ocurriese primero, así lo manifestó Sor Lucía. De esta tercera parte sólo conocemos la literalidad de la primera frase: «en Portugal el dogma de la Fe se conservará siempre». En 1960 no se reveló el resto, supuestamente lo hizo Juan Pablo II en el año 2000, pero hay pruebas que demuestran que todo ello fue un gran fraude. El tercer secreto habla de la Gran Apostasía que estamos viviendo, pero esto será tratado y explicado en el último artículo, así como los posibles significados escatológicos de las apariciones de Fátima.

Al igual que Cristo obraba milagros para que la gente creyera en Él, la Virgen dijo a Lucía, Francisco y Jacinta, que en la última aparición anunciada por Ella  –que tendría lugar el 13 de octubre de aquel año de 1917– realizaría un gran milagro, para que la gente creyera en su mensaje, cosa de trascendental importancia. Sin embargo, el alcalde de Ourém, un pueblo cercano a Fátima, tras conocer la noticia de las apariciones, y que en la última aparición de julio la Virgen había dado el mensaje a los videntes –que debían mantener en secreto hasta nueva indicación de la Virgen, que sería 1941 para las dos primeras partes del secreto, y 1960 o cuando falleciera Lucía, para revelar la tercera, lo que ocurriese primero– se confabuló para secuestrar a los niños, sonsacarles el secreto y tenerlos retenidos para evitar que volvieran a Cova de Iría el próximo 13 de agosto de 1917. A tal fin, el réprobo liberal, usó la tortura con los pobres niños, forzándolos también a que negaran públicamente las apariciones marianas. Para sorpresa del alcalde, ellos no cedieron y finalmente este hubo de liberarlos, sin embargo –por este hecho– no pudieron estar el 13 de agosto en Cova de Iría, apareciéndoseles la Virgen finalmente el 19 de ese mismo mes. La Virgen se enfadó por este hecho, que además rompió con el orden de cosas que Dios había dispuesto para los acontecimientos. En represalia, dijo a los niños que el gran milagro de octubre sería menos impresionante. 

Finalmente llegó el día esperado. El trece de octubre por la mañana estaban congregadas en Fátima cerca de 100.000 personas, entre los que se encontraban destacados ateos y masones, que pretendían burlarse del «fanatismo católico» de los cristianos, esperando que nada extraordinario sucediera allí. Llovía torrencialmente, y todo el terreno estaba embarrado debido a ello, pero la gente esperaba. De repente, cuando ya muchos pensaban que nada sucedería, el sol comenzó a brillar, pero la gente podía mirarlo directamente, sin ningún tipo de molestia en los ojos, al revés, producía una agradable sensación inexplicable en la multitud que lo miraba. Al instante, el sol empezó a moverse de un lado a otro, «a danzar», dijeron los asistentes al evento. En un momento dado se detuvo, para volver a moverse, esta vez sobre sí mismo y a una velocidad mucho mayor. Entonces empezó a reflejar un color rojo carmesí, «parecía infernal», comentaron algunos testigos. También se dio la sensación entre los allí congregados, de que el aire se había hecho más cálido a partir de ese momento, y fue entonces cuando ese sol rojizo se abalanzó en zigzag sobre la multitud. La gente lloraba, muchos se quedaron de rodillas suplicando clemencia a Dios, los impíos se empezaron a convertir a la Fe atemorizados, y fue común la percepción de que se trataba del fin del mundo. Muchos creyeron que iban a arder allí mismo, pero antes de que se produjera el impacto, el sol volvió a su lugar habitual y la situación se fue normalizando. Parecía un aviso a los hombres para que se enmendaran, como si el fin de los tiempos estuviera próximo.

Milagro de Fátima - Fin del Mundo

Muchas personas allí presentes que padecían enfermedades, se curaron tras el milagro del sol, y la tierra quedó totalmente seca, cuando minutos atrás estaba empapada por las enormes e inusuales precipitaciones inmediatamente anteriores a los acontecimientos descritos. El milagro fue de tales dimensiones, que el masónico y anticatólico diario O Seculo dijo en sus titulares: «Cómo ha danzado el sol en Fátima, Las apariciones de la Virgen –La señal del cielo. –Millares de personas lo declaran un milagro. –La guerra y la paz.». De lo que no se dieron cuenta los masones de O Seculo, es de que estaban replicando el versículo primero del capítulo doce del Apocalipsis:

Apocalipsis 12, 1: «Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas».

Fátima: Milagro del Sol - Periodico masónico de Portugal


La mujer vestida del sol descrita por San Juan en el Apocalipsis es la Virgen María, ¿una confirmación de que estamos en los Últimos Tiempos? En los dos siguientes artículos al respecto, esclareceremos estas cuestiones.

Fátima - Apocalipsis señal en el cielo

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